martes, 31 de enero de 2012

Las 'polunpak' retumban en Ituren

Más de medio centenar de joaldunak, 22 de Ituren y 14 de su barrio de Aurtiz, y 18 de Zubieta, salieron entre la niebla a recorrer, como han hecho durante siglos, los viejos y angostos caminos de herradura para despertar a la primavera, ahuyentar a los malos espíritus y pedir protección para sus prados y cosechas. Y como premio, casualmente, al reunirse iturendarras y zubietarras en la muga de las dos villas, el sol del invierno, de temperatura débil pero luminoso y cegador, disipó los últimos laños (nieblas) y se sumó a la fiesta.


La jornada, de par de mañana, se inicia en Herriko Etxea de las dos villas, en Ituren en el sabai o ganbara (desván) donde anudan los dos tremendos polunpak (cencerros de gran tamaño de hasta once litros de capacidad) a la altura de los riñones ("¡tira, tira, segi!", que hay que verlo para creerlo) como conviene, bien sujetas, fijas para que no se deslicen y causen heridas. Los pantalones son los clásicos de mahón o azul de Bergara (así se decía antes), gruesos calcetines blancos de lana y el espaldero de piel de oveja. Todo lo culmina el ttuntturro, el gorro cónico que siempre (según) debe llevar 30 cintas de colores y arriba del todo, unas plumas de gallo. ¡Ah, y no falta el isopua (hisopo) que se empuña y agita contra los enemigos de la naturaleza.

Unos y otros, los tres grupos de Ituren, Aurtiz y Zubieta se lo toman con filosofía, ellos no tienen prisa y hacen lo que no está escrito pero se cumple a rajatabla, y si los espectadores (los de casa con tranquilidad, conocedores de la liturgia) llegados a decenas se impacientan, se siente pero es su problema. Del asunto, en Ituren, se ocupa Lázaro (Laxarito) Erregerena, de la casa Harriberria, que impone la seriedad y rigor que exige el rito y la tradición como si el guardián entre el centeno fuera.

Hay cosas que llaman la atención y que a veces pasan desapercibidas, como el agurra (saludo) que alzando la palma de la mano se dedican joaldunak de Ituren y Aurtiz al unirse a los de Zubieta, el fenomenal apetito que gastan otros y unos (croquetas a montón en Altxunea, lo mismo media docena o más de huevos duros por ttuntturro y salda (caldo) en Aurtiz, que probablemente necesitan para compensar el desgaste de la sudada.

Al final, la entrada en la Herriko Plaza de Ituren apoteósica, impresionante como siempre. Los vecinos de las dos villas a orillas del Ezkurra y a la sombra del imponente Mendaur llevan generación tras generación, cumpliendo fielmente el rito.

lunes, 30 de enero de 2012

El Baztan rugby taldea logra una importante victoria en Gernika

En una jornada lluviosa y con un campo muy embarrado el Interesport Irabia BRT, consiguió una costosa y valiosísima victoria ante el Bizkaia Gernika Rugby Taldea, imponiéndose por 14-24.
 
El partido se presentaba sobre el papel más fácil para el equipo de Elizondo, pero está visto que en esta categoría no hay que menospreciar a ningún rival y mucho menos salir al campo a especular y pensando que la victoria está lograda antes del pitido inicial.
 
Con esta consideración previa el choque no podría haber comenzado de otra manera: salida furibunda del conjunto local y desconcierto descomunal de los baztandarras que deambulaban como almas en pena por el fango de Urbieta. El resultado de esta ecuación fue de 14 para los vizcaínos (con dos ensayos transformados) y nada para los navarros. Así se llegó al descanso. 
 
 
En la reanudación, el repaso de Iñaki Bengoetxea surtió efecto, el Baztán se desperezó de la siesta y comenzó a funcionar.
 
El campo, cada vez más embarrado, propició que el juego de delantera tomara protagonismo. De este modo, aprovechando la fuerza y la superioridad del equipo visitante en meles y mouls, los azules fueron avanzando metros, logrando ensayos y anotando puntos a su marcador.
 
La remontada se consumó a escasos cinco minutos para el final, momento en que el Interesport Irabia BRT se puso por delante en el luminoso por primera vez. En ese escaso margen todavía tuvo tiempo para hacer un nuevo ensayo, dejando el marcador en el definitivo 14-24, con bonus ofensivo incluido para el equipo baztanés.
 
 

sábado, 28 de enero de 2012

¿Baztan es la cuna de los europeos?

Un estudio de la UPV/EHU refleja que familias del valle navarro podrían habitar en ese lugar desde hace 15.000 años.
  
El frío se apoderó de Europa hace unos 20.000 años y la glaciación cubrió gran parte del continente de un manto de hielo. Los pastos disminuyeron y los animales buscaron regiones menos frías para pastar y sobrevivir.

A lo largo de siglos, los seres humanos siguieron su estela y se refugiaron en tres zonas: la península Itálica, los Balcanes y la franja franco-cantábrica, incluida la zona vasconavarra. Con la llegada de una época más cálida, hace unos 10.000 años, se expandieron nuevamente y repoblaron el Viejo Continente. Pero algunos se quedaron en sus puntos de repliegue, como el valle navarro de Baztan.

Un estudio de la UPV/EHU dado a conocer ayer contribuye a reforzar esta tesis, ya que ha determinado que habitantes de Baztan portan la huella genética de europeos que se remontan a hace 15.000 años aproximadamente.

El análisis del grupo de investigación Biomics está basado en más de 200 muestras de sangre y saliva tomadas a habitantes de la comarca baztandarra que identifican linajes paleolíticos en su ADN. Por ello, el informe señala que la presencia de estas familias podría remontarse a la repoblación del oeste europeo en la época posterior a la glaciación. Es decir, cientos de habitantes del valle navarro podrían decir que sus antepasados ya vivían hace miles de años en el mismo enclave que ahora habitan ellos mismos.

La explicación a la alta concentración de linajes antiguos entre los moradores del valle podría estar relacionada con las propias características del territorio. Así, la orografía cerrada de la zona pudo contribuir a que se conformara una población más homogénea y menos influenciada por movimientos migratorios posteriores.


martes, 24 de enero de 2012

Los hidalgos del Baztán



El río, que en este primer tramo juvenil se llama Baztán, avanza por el valle bebiéndose regatas y más regatas, creciendo con desparpajo, formando pozas caprichosas en Arizkun, hasta que los encauzamientos de Elizondo lo domestican para evitar inundaciones.

Elizondo: junto a la iglesia. Así nació el poblado principal del valle, en torno al primer templo del antiquísimo Señorío de Baztán. En el año 1025, el rey navarro Sancho el Mayor otorgó el vizcondado de Baztán a Semen de Ochoaiz, señor de Lizarra, propietario de los palacios de Jauregizar, Irurita y Amaiur. El valle era un feudo de linajes nobles y señores guerreros, y para contentar a estas familias poderosas los reyes navarros tuvieron que reconocerles la hidalguía colectiva: a partir de 1440, todas las personas nacidas en Baztán eran nobles desde la cuna y, detalle importante, «indemnes de toda pecha et servitud».

Casa Hiribarnea de Azpilkueta

Las guerras banderizas, los pulsos entre reyes y señores y las batallas con otros reinos dejaron en el valle una concentración notable de fortificaciones y casas torre medievales. Más tarde, cuando las familias baztanesas ocuparon puestos de mucho poder en la Corte de los Borbones y en las colonias americanas, las casas solariegas y los palacios brotaron como champiñones. Si sumamos algunos caseríos portentosos, iglesias, monasterios, ferrerías, molinos y puentes, el resultado es un catálogo arquitectónico impresionante desplegado a lo largo de todo el Baztán.

Una de las concentraciones más notables se encuentra en Irurita, en la plaza de la Duquesa de Goyeneche y sus alrededores, que parecen un museo de palacios dieciochescos, torres medievales y mansiones de indianos. En Arraiotz, justo al pie de la carretera, encontraremos la casa torre de Jauregizar, una mole de piedra rematada con elegancia por un cadalso (una estructura de madera en la que se dejaban aberturas para disparar al enemigo) y un curioso palomar con tejadito a cuatro aguas. En el mismo pueblo encontraremos los palacios de Zubiria y Jauregia.

De las casas de entramado de Elizondo la más conocida es Beramundea, con arco abocinado amplio y otros dos huecos irregulares en la planta baja. Cuatro ventanas en el primer piso, que corre con veinticinco tramos, escudo al centro y balconada de madera torneada y tres huecos en el segundo y aún dos huecos más arriba, bajo el caballete.

lunes, 23 de enero de 2012

Desde una cascada recoleta del Baztán hasta el amplio estuario de Txingudi, el Bidasoa recorre tierras hidalgas, bosques espléndidos, viejas industrias, y termina con una sorpresa romana.

El Bidasoa es un río modesto, apenas 70 kilómetros, pero con suficiente carácter como para constituir casi un país propio en su estrecho territorio navarro y guipuzcoano. El país del Bidasoa: una comarca fronteriza, mil veces atacada y defendida, unos límites húmedos, sombríos y difusos por los que han merodeado contrabandistas y guerrilleros, en los que se han reunido reyes y embajadores para organizar bodas estratégicas y solidificar fronteras.

Además el Bidasoa habla. Y sin timidez: «Soy un río pequeño, pero con gracia y con más fama que muchos ríos grandes. De mí han hablado Estrabón, Tolomeo y Plinio. En mí hay un poco de la severidad de Navarra, algo de la blandura de Guipúzcoa y de la cortesía de Francia. Recojo las canciones de mis arroyos. Tengo fuentes milagrosas. Paso por valles anchos y soleados, y por cañadas estrechas. Reflejo las faldas verdes de los montes, los palacios y las chozas de las orillas. En invierno mujo como un toro y me lanzo en olas furiosas llenas de espuma; en el verano tengo remansos tranquilos y verdes». Lo dice en el libro La leyenda de Jaun de Alzate, de Pío Baroja, quien se consideraba un poeta aldeano, poeta humilde de un humilde país, el país del Bidasoa. En el mismo libro, un personaje bachiller auguraba para esta tierra una república independiente, sin moscas, frailes ni carabineros.

El río, impasible ante las profecías que no cuajan, sigue excavando su camino. Nace en las laderas del monte navarro Auza, donde los bosques de hayas, robles, castaños y abedules (ahora también pinos y eucaliptos más rentables) enredan la niebla, condensan las gotas y alimentan las primeras regatas. Ese primer arroyo serpentea entre helechales, reuniendo fuerzas para hacer su aparición con un gesto bien teatral: un asalto de doce metros, la cascada de Xorroxin, que se precipita sobre una poza en la que las lamias se repasan la melena con peines de oro. En el resto del viaje será difícil encontrar un paseo tan sugerente como el que va desde Gorostapalo (barrio de Erratzu) hasta ese rincón burbujeante de Xorroxin.

Gorostapoloko auzoa - Barrio de Gorostapolo