Un estudio de la UPV/EHU refleja que familias del valle navarro podrían habitar en ese lugar desde hace 15.000 años.
El frío se apoderó de Europa hace unos
20.000 años y la glaciación cubrió gran parte del continente de un manto
de hielo. Los pastos disminuyeron y los animales buscaron regiones
menos frías para pastar y sobrevivir.
A lo largo de siglos, los
seres humanos siguieron su estela y se refugiaron en tres zonas: la
península Itálica, los Balcanes y la franja franco-cantábrica, incluida
la zona vasconavarra. Con la llegada de una época más cálida, hace unos
10.000 años, se expandieron nuevamente y repoblaron el Viejo Continente.
Pero algunos se quedaron en sus puntos de repliegue, como el valle
navarro de Baztan.
Un estudio de la UPV/EHU dado a conocer ayer contribuye a reforzar
esta tesis, ya que ha determinado que habitantes de Baztan portan la
huella genética de europeos que se remontan a hace 15.000 años
aproximadamente.
El análisis del grupo de investigación Biomics está basado en
más de 200 muestras de sangre y saliva tomadas a habitantes de la
comarca baztandarra que identifican linajes paleolíticos en su ADN. Por
ello, el informe señala que la presencia de estas familias podría
remontarse a la repoblación del oeste europeo en la época posterior a la
glaciación. Es decir, cientos de habitantes del valle navarro podrían
decir que sus antepasados ya vivían hace miles de años en el mismo
enclave que ahora habitan ellos mismos.
La explicación a la alta concentración de linajes antiguos entre los
moradores del valle podría estar relacionada con las propias
características del territorio. Así, la orografía cerrada de la zona
pudo contribuir a que se conformara una población más homogénea y menos
influenciada por movimientos migratorios posteriores.
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